Sí. Así es como me siento, teniendo que usar un espacio como este para tratar de vaciar algo del rencor que tengo adentro, porque por más que trate, ya no puedo hablar de lo que me pasa. O eso es lo que quiero pensar, que no te enterás de lo mucho que me lastimás, de cómo cada día que pasa va quedando menos para que rompas, a que sí te des cuenta y lo sigas haciendo.
Te juro que cada vez que me decís que va a ser la última, que me jurás, me prometés que no va a volver a pasar, más grande es el nudo que se me forma adentro, que a veces ni respirar me deja... Ya no quiero que me mientas, y no quiero que me hables, ni que me veas, ni que estés cerca.
Pero no te puedo odiar a vos. ¿Por qué no puedo? ¿Por qué tengo que sentirme la peor de las cosas cada vez que me lastimás? Me encantariá gritarte, golpearte, hacerte sentir lo que vos me hacés sentir. Pero no puedo. Cuando pienso en que podés estar mal o triste quiero hacer lo que pueda para que mejores. Y como no puedo odiarte a vos, me odio a mí por ser tan debil, por no tener el valor suficiente para plantarme ante vos ni ante nadie, por dejar que hagan conmigo lo que quieran.
Y me harta, me duele, me quema, me jode, me entristece, me perturba, me inquieta y me vuelve a doler el ser así. Porque si todos te ven bien, todos te aman, todos te quieren como ejemplo, es evidente que yo debo ser el problema.
Lo entiendo y no te juzgo, de verdad. ¡Pero no tenés derecho a tratarme así! No me lastimes, en serio quiero dejar de sentirme así con vos... Y quiero dejar de sentirme mal cada vez que tengo que volver con vos. Y quiero dejar de apretar los dientes y tragarme todo. Quiero dejar de desviar la mirada. Quiero dejar de tener miedo a que se me acerquen.
No. No te odio. Sólo me duele...
Y no. No vas a enterarte nunca, por más que lo tengas delante, como siempre.
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