Y me pregunto entonces si es que tengo miedo al sí. Me pregunto qué haría, cómo procedería, cómo y cuánto cambiaría mi vida. ¿Arreglaría eso algo? ¿Podría llegar a ser feliz?
Y me pregunto entonces si es que tengo miedo al no. Me pregunto qué haría si esa última alternativa no me ayudara, me pregunto cómo actuaría entonces. ¿Arreglaría eso algo? ¿Podría llegar a ser feliz?
El miércoles pasado fui a la psicóloga con toda la intención de decirle que no quería volver a tocar el tema. Iba a decirle, imaginando que me preguntaría el por qué, que no le encontraba un sentido, que es algo que me hace mal y que no soy una persona lo suficientemente fuerte para hacerle frente a esta situación; ni conmigo ni con los demás.
Iba. Porque entre aguantar la respiración para no llorar y eso que me come la voz, creo que sólo le pude decir que no quería volver a hablar del tema y que es algo que me hace mal.
Es gracioso. Recién, mientras escribía, tuve que borrar el tengo miedo que le seguía a lo que pude decirle a ella. Es muy cierto aunque nunca usé esa palabra. Me aterra.
La semana pasada leí en un fanfic random algo que me tocó mucho. El personaje prefería intentarlo y recibir el no que vivir con la incertidumbre. Claro que sé que eso es lo más lógico. Cualquier persona podría decir eso, ¿no? Pero no me siento lo suficientemente capaz de llevar adelante todo esto.
De verdad quiero que se acabe pronto. Necesito sentirme bien. Tengo miedo de acercarme a personas nuevas porque no sé de qué manera relacionarme, también tengo miedo de reencontrarme con personas conocidas por si notan un cambio o directamente la falta de progreso.
Me siento triste. En un estanque, como un pez.
Siempre dije que siento que estoy para grandes cosas, ahora me pregunto si alguna vez dije una mentira tan grande como esa...