|

Hola, Vida. Espero que estés bien. Me siento preocupado, hace tiempo que te veo apagada, sin brillo. Hace tiempo que me das la espalda. Pregunto cortésmente qué te hice. Lo único que traté fue de vivirte… No cometí excesos, no tuve faltas, no fui malo o eso creo. ¿Por qué, entonces? Me encantaría seguir adelante, y te agradezco por los hermosos momentos en los me hiciste creer que podía, en verdad fueron lindos. Pero todo me parece tan difícil ahora, me hacés doler tanto… Me traés a la mente cosas confusas y doloras en las que no quiero pensar ¿se supone que esas son las “pruebas de la Vida”? Espero que sepas que cada vez me cuesta más ignorarlas, porque a esta altura debés saber que no soy la persona indicada para hacerles frente…
Realmente lo siento si me convertí en alguien que se queja de vos, no quise molestarte. Pero tampoco me quejo para afuera, simplemente me lo guardo ¿es por eso que no me querés? En serio trato y trato de verte con buenos ojos, lo sabe Dios, al que siempre le pido ayuda, pero en verdad me cuesta. De verdad…
Hoy cayó una barrera nueva y tengo mucho miedo por volver a como estaba antes. No quiero, no quiero. Hoy también retrocedí varios casilleros. Siento que tengo un vacío enorme adentro. De ese vacío que comprime, que duele y asfixia. Me lo quiero sacar como sea o quiero saber por qué está ahí.
Sinceramente lamento, y con todo mi ser, el no poder disfrutarte, aprovecharte. Me cuesta ser como los demás, sonreírte, ver las cosas como ellos. Sé que hay muchas personas que lo pasan peor que yo, que la fuente de su malestar es mucho más peligrosa que la mía, en ningún momento quise victimizarme ¿sabés? Pero cuando siento que miro alrededor y no hay nada, NADA a lo que aferrarme, o una mano siquiera, un gesto al que atarme para decir que todo está bien, me es difícil no ser egoísta, mirar más allá de mí.
Y sé que cuando todo esto se junta es el peor momento. Sé que va a estallar dejando un cráter enorme… Y también sé que no tengo más lugar para cráteres en los que acumular dolores y rencores.
¿Cuántas veces te pedí una oportunidad? Sí, ahora lo sé. Debe ser eso sin duda. Perdón. ¡Perdón! En serio quise aprovecharlas, quise empezar de nuevo y que todo estuviese bien, no hacer nada mal, no volverme a equivocar, pero no puedo. Está adentro mío, no es algo que elija. Ojalá pudiera elegir que todo esto no esté más, que se vaya y me deje en paz.
Esta vez ya no me siento con fuerzas para pedirte otra chance más. Sé que las personas como yo no las merecemos, personas que sólo nos lamentamos, que no podemos hacer nada por el otro. Aunque te odie tengo que admitir que casi siempre te portaste bien conmigo, de nuevo gracias por eso.
Me duele el Alma, me duele el cuerpo, me dolés vos, Vida. De verdad quiero superarte y que a fin de cuenta te sientas orgullosa de haber formado parte de mí, de ser mi Vida. Quizás es porque tengo demasiadas expectativas que sé no puedo alcanzar con eso que me come por dentro; quizás sí sea eso y vos no tengas la culpa…
¿Vos me diste las oportunidades o yo te las di a vos? No sé, no quiero pensar. Eso me llevaría a preguntarme si vale la pena el seguir, aunque cada vez se me presenta más fuerte la respuesta, de forma avasalladora e imposible de pasar inadvertida. Pero no te quiero decir chau, no otra vez, cuando te quisiste quedar conmigo pese a que prácticamente te eché.
Sí, por más que te odie, tengo que admitir que te portaste bien conmigo…
|
Después de cuatro años, de la nada y sin permiso, apareciste en mi cabeza. Me volví a acordar de vos, de ese paréntesis que hiciste en mi vida. Me volví a acordar de como, sin conocerme y sin preguntar, me ofreciste tu ayuda, tus oídos para escucharme y tu hombro para llorar si lo necesitaba. Me acordé de como cada palabra que me decías lograba sacarme un intento de sonrisa, como cada consejo que me diste era desinteresado con el único propósito de hacerme sentir mejor. Tenías una sonrisa para mí y un abrazo, un poco de paz para todo el caos que era mi cabeza en ese momento.
Y por más hipócrita que suene, habiendo dicho que tu recuerdo llegó de la nada, no sabés cuánto te extraño ahora, en este mismo instante. Me encantaría que todo fuese como antes. Antes, antes, cuando éramos algo más que desconocidos. Antes de sentir que eras todo lo que necesitaba. Antes de aceptar que yo no podía darte lo que querías, eso que vos necesitabas.
Tu error fue el ser tan bueno, el querer entenderme, el perdonarme pese a todo, el querer fingir que no había pasado. El mío, confundirme. Ya no tenía nada claro cuando te conocí, era obvio que también ibas a entrar en la vorágine que era mi día a día.
Tengo tantas ganas de verte, de saber de vos, de que me digas lo bien que estás y lo mucho que progresaste. De que me digas que sos feliz. Porque te lo merecés más que ninguna persona que haya conocido, pese a que me duela, ¿sabés?
Después de aquello, durante mucho tiempo no pasó un día en que no llorara cada vez que tenía un tiempo a solas. Simplemente acordarme de lo mucho que te lastimé, lastimándome a mí también, me mataba. Todavía me lastima saber que fuiste una persona más a la que le fallé, justo a vos. Por eso me encantaría saber que estás bien, donde sea que estés ahora. Pero ¿y si te olvidaste? Ya sé que para vos no significa lo mismo. Es lógico, después de tanto tiempo. Tampoco para mí lo es, sino algo que tengo adentro y que pincha, como una espina filosa. Quizás sea lo que necesito yo para también olvidarme y cerrar esa etapa. Porque fuiste lo mejor y lo peor que me pasó en ese tiempo, en medio de la nada que era mi vida en ese momento, pero ya no estás. Y quizás nunca estuviste. Quizás si me autoconvenzo de eso sea lo mismo...
Espero que te vayas pronto de mi cabeza, otra vez.
|
Qué duro es darte cuenta de que no es que te sientas solo, sino que realmente estás solo. Que la única manera en la que sos capaz de hablar con alguien es a través de una computadora. Que no querés que nadie se te acerque por miedo a que te lastimen y que ya no haya vuelta atrás. Que tu mundo se reduce cada día un poco más y que ya no sabés para dónde más moverte. Que no hay más salidas...
Me asusté mucho ayer. Hacía bastante que no me sentía así, con esas ganas incontenibles de llorar hasta quedarme seco, de gritar, de hacerme tan chiquito como me sentía. Hacía mucho que no necesitaba tanto dolor.
Siento que ya no puedo seguir así, no aguanto. A veces pienso que ya no existo, que soy ellos y ellos son yo. Me da miedo terminar de perderme, el seguir alimentando fantasías que son solo eso y que no van a durar. Es una realidad igual a la real, aunque fragmentada. Y es mejor ahí. Pero no hay nadie que me pare. Nadie que lo sepa para decirme que está mal. Y aún así no quiero dejarlo. No quiero ni puedo.
Me siento como en un equilibrio falso, que también armo yo para no sentirme en medio de la nada, pero que es eso: nada.
No quiero estar más así. Así ni de ningún modo. No quiero estar más, directamente... ¿Pero si otra vez no sale? No voy a soportar que todos me vean así de nuevo, ni que vos me culpes y me hagas sentir peor por ya no aguantar, sin que siquiera sepas la razón.
Hubo un tiempo en el que me pregunté por qué hechos de ficción, que sólo leía, me hacían tan mal y dolían tanto. Y ahora me sigue pasando, pero ya sé que no es por la ficción ni por la empatía hacia un invento.
Me gustaría poder ser alguien entero y no tener la cabeza partida en mil. Poder pensar algo y saber que va a seguir estando ahí en una hora. Decidir y saber que eso va a seguir siendo así a menos que yo lo decida. Querer algo y poder hacer todo lo que esté a mi alcance para conseguirlo.
Pero sé que no puedo nada de eso y por eso ya no sé para dónde seguir, porque siento que ya no quiero seguir. ¿Por qué no me hiciste desaparecer a mí también? Todos estarían más felices ahora y yo no tendría que pensar en todo esto porque nunca habría existido.
Me pregunto cómo se verá lo que hay del otro lado.

Congratulations, I hate you

|
No one ever said that life was fair, and I'm not saying that it should be
So knowing that you are where you want to be, and I'm not, comes as no surprise
But don't expect me to be happy for you
And don't smile at me and tell me things will work out for me too
I don't want your pity
I hate your pity

Taste your vanity and its sweet bitterness
As you hide behind your veil of my stolen hopes and lost dreams...
...I watched you steal my thoughts and had to see you smile
...You took them all...

As you build your dreams on my shattered hopes
I'll look back on a day once loved and fantasize for tragedy

Swallow your pride

Beg me to make this easier and listen to my hopeless cries

Suffer alone in emptiness
I lust to see you swallowed by the mess that you left in your wake
Disgust lies deep within your empty gaze

Beg me to make this easier and listen as my hopeless cries
Send stares into your meaningless eyes

My envy can't describe how I loathe you for having all the stars
Leaving my eyes to marvel the sky knowing it should be mine
Yet it's you I see wasting the dream that only I deserve
I'll tear off your face to see your smile

As you build your dreams on my shattered hopes
I'll look back on a day once loved and fantasize for tragedy

Swallow your pride

Beg me to make this easier and listen as my hopeless cries
Send stares into your meaningless eyes


¿Por qué las cosas no pueden ser fáciles? Lo único que quiero es estar tranquilo. ¿Por qué tiene que ser mucho pedir el levantarme cada mañana sin odiar el haberme despertado? Odio que me lastimes, odio que lo sepas y que lo sigas haciendo. Que me digas en la cara que no te importa... Y que al otro día hagas que no pasó nada. 
Cada vez me da más miedo el día en que explote, cuando ya no soporte ni tu sombra cerca. Porque siempre tengo tu sombra encima, recordándome todo lo que no soy.
Sí podría ser mejor, y enterate, no lo soy porque vos no me dejás. Porque cada vez que trato de dar un paso adelante, acordarme de vos me entierra cinco metros más adentro. Detesto tu egoísmo, tu egocentrismo, que no te importe más que lo que te pasa a vos y que pienses que todo lo demás es insignificante.
Me prometí que no iba a volver a cortarme por vos ni por nadie, pero te juro que no aguanto. Duele cada vez más. 
Y ni siquiera tengo la confianza suficiente con nadie como para hablarlo, porque me das vergüenza, me doy vergüenza y no quiero que nadie me vuelva a juzgar...
¿Que todo lo que hacés es por mi? Ya no te creo...



Pathetic

|
Sí. Así es como me siento, teniendo que usar un espacio como este para tratar de vaciar algo del rencor que tengo adentro, porque por más que trate, ya no puedo hablar de lo que me pasa. O eso es lo que quiero pensar, que no te enterás de lo mucho que me lastimás, de cómo cada día que pasa va quedando menos para que rompas, a que sí te des cuenta y lo sigas haciendo.
Te juro que cada vez que me decís que va a ser la última, que me jurás, me prometés que no va a volver a pasar, más grande es el nudo que se me forma adentro, que a veces ni respirar me deja... Ya no quiero que me mientas, y no quiero que me hables, ni que me veas, ni que estés cerca.
Pero no te puedo odiar a vos. ¿Por qué no puedo? ¿Por qué tengo que sentirme la peor de las cosas cada vez que me lastimás? Me encantariá gritarte, golpearte, hacerte sentir lo que vos me hacés sentir. Pero no puedo. Cuando pienso en que podés estar mal o triste quiero hacer lo que pueda para que mejores. Y como no puedo odiarte a vos, me odio a mí por ser tan debil, por no tener el valor suficiente para plantarme ante vos ni ante nadie, por dejar que hagan conmigo lo que quieran.
Y me harta, me duele, me quema, me jode, me entristece, me perturba, me inquieta y me vuelve a doler el ser así. Porque si todos te ven bien, todos te aman, todos te quieren como ejemplo, es evidente que yo debo ser el problema.
Lo entiendo y no te juzgo, de verdad. ¡Pero no tenés derecho a tratarme así! No me lastimes, en serio quiero dejar de sentirme así con vos... Y quiero dejar de sentirme mal cada vez que tengo que volver con vos. Y quiero dejar de apretar los dientes y tragarme todo. Quiero dejar de desviar la mirada. Quiero dejar de tener miedo a que se me acerquen.
No. No te odio. Sólo me duele...
Y no. No vas a enterarte nunca, por más que lo tengas delante, como siempre.