Hoy, jueves 12 de julio, debería ser un día especial, que me marque de algún modo. Sin embargo, desde hace rato estoy otra vez tratando de no llorar.
Sí. Hoy, que debería estar sonriendo, festejando quizás, lo más cercano a la alegría que siento, es el alivio. Me siento superviviente, de nuevo. Siento el haber llegado en una pieza, o algo así, a la meta. Pero definitivamente no estoy feliz.
No sé cuál es el siguiente paso y eso me aterra. Más me aterraría el tener planificado cada segundo de mi día a día, porque soy consciente de que no sería capaz de seguir esa rutina. Pero lo cierto es que me siento perdido...
Quiero y necesito estar solo, pero a su vez, tengo la certeza de que no voy a llegar muy lejos sin tener a alguien al lado, que me controle aunque no me guste.
Cada vez más seguido me pierdo, imaginándome en una realidad alterna en la que todo sería diferente. Correría bien, bien lejos de todo y las cosas mejorarían. Sí, mejorarían mucho.
Es tan fácil hacer eso... En verdad lo es. Pensar en todos los "hubiese" y creer que las cosas podrían haber sido mejor, que ya no lo son ni pueden cambiar.
Hace un tiempo leí algo que si bien me hizo mal por lo duro, es muy cierto. Nosotros no somos culpables de las cosas malas que nos pasan. No somos dueños de absolutamente todo lo que pasa a nuestro alrededor y por eso, circunstancias externas constantemente nos influyen y definen. No somos culpables de que nos lastimen o nos hagan mal, pero sí tenemos la completa decisión de cómo seguir a partir de eso.
Eso fue lo que más dolió. Reconocer que uno es el único responsable de su futuro y también del salir adelante pese a las cosas malas. Siento que no tengo nada de eso. Y otra vez me pierdo en el círculo vicioso de imaginar, pensar, crear sin ver nada de lo que tengo adelante.
Antes dije que me sentía superviviente. Y sí. De alguna forma u otra, siempre termino saliendo. ¿Pero a qué costo? Me pregunto si realmente vale la pena salir de eso para quedarse dando tumbos en la nada.
De todas formas, tengo la esperanza de todavía encontrarme en estado de "shock", y en unos días poder disfrutar, o al menos dejar de lamentar todo esto. En verdad sería agradable.
btr
Es en días como este, cuando estoy relativamente tranquilo, que soy plenamente consciente de que hay cosas que no están del todo bien conmigo, que no es normal tener que dormir con las luces prendidas porque miedo a que algo aparezca, no poder cruzar un pasillo a oscuras sin sentir pavor, que mis reacciones a ciertas cosas no son naturales.
Hace día y medio que se fueron, dejándome solo acá, y hace el mismo tiempo que no salgo, ni para ir a cursar ni para cumplir con las cosas que prometí hacer. Incluso, mañana con un parcial, todavía no toqué nada y me pasé más de cuatro horas sentado en un rincón escuchando la misma canción. No, no es normal. No lo es, pero no puedo hacer nada para evitarlo, sólo lo hago.
Sólo a veces soy capaz de ponerme a analizar mi comportamiento y duele, angustia el saber que no puedo controlar ciertas cosas, que siquiera sé por qué me pasan.
Debería volver con la psicóloga, eso también lo sé. Lo sé y creo que lo necesito ¿pero qué le digo? No podría explicarle las cosas que no sé, y las que sí sé no quiero contarlas. Sería inútil ir para que me vuelvan a decir que si no colaboro, no pueden ayudarme, porque voy a volver a mentir y no me sirve.
Necesito algo, lo sé, tengo la seguridad. Pero no sé qué es ese algo y ahí es cuando me pierdo otra vez. Quisiera tener una convicción firme y verdadera, o que eso que siempre está y nunca me deja terminar lo que empiezo, se vaya.
Ahora sólo quiero llorar mucho y deshacer el nudo que tengo en la garganta, pero pese a eso, no puedo estar más tranquilo. Necesito salir de esto ya, no quiero terminar como antes, pero no sé cómo...
Hace día y medio que se fueron, dejándome solo acá, y hace el mismo tiempo que no salgo, ni para ir a cursar ni para cumplir con las cosas que prometí hacer. Incluso, mañana con un parcial, todavía no toqué nada y me pasé más de cuatro horas sentado en un rincón escuchando la misma canción. No, no es normal. No lo es, pero no puedo hacer nada para evitarlo, sólo lo hago.
Sólo a veces soy capaz de ponerme a analizar mi comportamiento y duele, angustia el saber que no puedo controlar ciertas cosas, que siquiera sé por qué me pasan.
Debería volver con la psicóloga, eso también lo sé. Lo sé y creo que lo necesito ¿pero qué le digo? No podría explicarle las cosas que no sé, y las que sí sé no quiero contarlas. Sería inútil ir para que me vuelvan a decir que si no colaboro, no pueden ayudarme, porque voy a volver a mentir y no me sirve.
Necesito algo, lo sé, tengo la seguridad. Pero no sé qué es ese algo y ahí es cuando me pierdo otra vez. Quisiera tener una convicción firme y verdadera, o que eso que siempre está y nunca me deja terminar lo que empiezo, se vaya.
Ahora sólo quiero llorar mucho y deshacer el nudo que tengo en la garganta, pero pese a eso, no puedo estar más tranquilo. Necesito salir de esto ya, no quiero terminar como antes, pero no sé cómo...
Broken Mirror
A veces no es tan fácil.
Lo que sentís, lo que pensás, lo que querés.
Lo que los demás ven, lo que quieren que seas.
¿Está tan mal?
A veces sólo ves un extraño en el espejo... Tratás y tratás de encontrarte ahí, de sonreír a eso que está del otro lado, pero esos ojos, quizás lo único que te resulte familiar, sólo te observan con tristeza y desesperación. Te gritan en silencio que lo ayudes a salir, que lo dejes respirar, pero tenés miedo.
«¡¿Miedo a qué?!» te grita desde ese vacío. «Yo tengo miedo acá, sin salida»
Y por un instante, una fracción de segundos, creés ver un atisbo de esperanza en esos ojos que ahora te animan, te dicen que todo está bien y que no hay nada que temer. Y vos sabés que es lo correcto, que así deberían haber sido siempre las cosas. Y con esa seguridad contagiada salís al mundo de nuevo, nuevo.
Quizás sean los momentos más felices de tu vida, por que ahora realmente te sentís vivo.
Pero de pronto una mirada, un gesto, un reflejo, y ya no sabés para dónde salir. Querés compartir ese paso que diste, pero te das cuenta que nunca lo hablaste con nadie por miedo, vergüenza, ni a todas tus dudas y miedos.
Y también te das cuenta, tras abrir los ojos, de que nunca saliste de tu habitación, que todavía tenés en frente el espejo que te devuelve la misma mirada dolida y decepcionada de siempre, a la que ya te acostumbraste.
«Quizás mañana» te decís y tratás de sonreír e ignorar el dolor que te provoca saber que vos mismo sos tu obstáculo para ser feliz.
Lo que sentís, lo que pensás, lo que querés.
Lo que los demás ven, lo que quieren que seas.
¿Está tan mal?
A veces sólo ves un extraño en el espejo... Tratás y tratás de encontrarte ahí, de sonreír a eso que está del otro lado, pero esos ojos, quizás lo único que te resulte familiar, sólo te observan con tristeza y desesperación. Te gritan en silencio que lo ayudes a salir, que lo dejes respirar, pero tenés miedo.
«¡¿Miedo a qué?!» te grita desde ese vacío. «Yo tengo miedo acá, sin salida»
Y por un instante, una fracción de segundos, creés ver un atisbo de esperanza en esos ojos que ahora te animan, te dicen que todo está bien y que no hay nada que temer. Y vos sabés que es lo correcto, que así deberían haber sido siempre las cosas. Y con esa seguridad contagiada salís al mundo de nuevo, nuevo.
Quizás sean los momentos más felices de tu vida, por que ahora realmente te sentís vivo.
Pero de pronto una mirada, un gesto, un reflejo, y ya no sabés para dónde salir. Querés compartir ese paso que diste, pero te das cuenta que nunca lo hablaste con nadie por miedo, vergüenza, ni a todas tus dudas y miedos.
Y también te das cuenta, tras abrir los ojos, de que nunca saliste de tu habitación, que todavía tenés en frente el espejo que te devuelve la misma mirada dolida y decepcionada de siempre, a la que ya te acostumbraste.
«Quizás mañana» te decís y tratás de sonreír e ignorar el dolor que te provoca saber que vos mismo sos tu obstáculo para ser feliz.
Me siento muy triste.
Hace unos años conocí a una persona. De la misma forma en la que conocí a cientos con los que apenas crucé un par de palabras. Cientos que ahora sólo son un contacto, un número y nada más.
Pero esta persona es diferente, es alguien especial. Y no sólo especial para mí, sino que es especial en sí mismo.
Las primeras veces que hablamos no hubo más diferencia que con alguien que te puede caer bien porque tenés algún interés en común, pero a medida que "hablábamos" más y mas, me pareció inevitable que el monto de afecto creciera.
Como le dije hace algunos meses, si no fuese tan patético de mi parte ya que vivimos tan lejos, diría (y lo sé para mis adentros) que es mi mejor amigo. Odio esas categorías por lo general, pero si dijera simplemente que es la persona en la que más confío, la que más me preocupa, la que más me hace reír cuando estoy triste, la única con la que quiero contar cuando no estoy bien... seguramente se malinterprete.
Hoy, y desde ya hace tiempo, esa persona increíble, de la que creo que conocés una sola vez en la vida, está mal, está triste y tampoco sabe para donde salir. Nuevamente soy egoísta, porque me duele saber que no soy lo suficientemente importante para poder hacer algo por él. Tiene a sus amigas ahí en donde vive, pero me duele infinitamente pensar que quizás ellas tampoco puedan hacer nada, y yo esté acá, sin saber por qué no vuelvo a encontrarlo conectado.
Se lo dije hoy, pero lo único que puedo decirle es que me haría muchísima falta. Yo siento algo similar y tampoco sé para dónde agarrar y por eso no puedo ayudar y eso me lastima. Y creer tener una idea, aunque mínima, de lo mucho que le debe estar doliendo el estar así, es peor. No quiero que le pase nada, quiero que esté feliz, que encuentre a alguien que lo pueda cuidar como él necesita y se merece, porque en verdad es alguien maravilloso y entre tanta gente horrible en el mundo, él no deberia llorar ni sentirse solo, es injusto que sufra.
Eso mismo, estoy muy triste. No puedo hacer nada por mí y menos por las pocas personas que son importantes para mí ¿entonces qué?
Me encantaría tener la seguridad de que todo va a estar bien y las palabras para transmitirlo, pero no tengo nada de eso ¿entonces qué?
¿Entonces qué?
Hace unos años conocí a una persona. De la misma forma en la que conocí a cientos con los que apenas crucé un par de palabras. Cientos que ahora sólo son un contacto, un número y nada más.
Pero esta persona es diferente, es alguien especial. Y no sólo especial para mí, sino que es especial en sí mismo.
Las primeras veces que hablamos no hubo más diferencia que con alguien que te puede caer bien porque tenés algún interés en común, pero a medida que "hablábamos" más y mas, me pareció inevitable que el monto de afecto creciera.
Como le dije hace algunos meses, si no fuese tan patético de mi parte ya que vivimos tan lejos, diría (y lo sé para mis adentros) que es mi mejor amigo. Odio esas categorías por lo general, pero si dijera simplemente que es la persona en la que más confío, la que más me preocupa, la que más me hace reír cuando estoy triste, la única con la que quiero contar cuando no estoy bien... seguramente se malinterprete.
Hoy, y desde ya hace tiempo, esa persona increíble, de la que creo que conocés una sola vez en la vida, está mal, está triste y tampoco sabe para donde salir. Nuevamente soy egoísta, porque me duele saber que no soy lo suficientemente importante para poder hacer algo por él. Tiene a sus amigas ahí en donde vive, pero me duele infinitamente pensar que quizás ellas tampoco puedan hacer nada, y yo esté acá, sin saber por qué no vuelvo a encontrarlo conectado.
Se lo dije hoy, pero lo único que puedo decirle es que me haría muchísima falta. Yo siento algo similar y tampoco sé para dónde agarrar y por eso no puedo ayudar y eso me lastima. Y creer tener una idea, aunque mínima, de lo mucho que le debe estar doliendo el estar así, es peor. No quiero que le pase nada, quiero que esté feliz, que encuentre a alguien que lo pueda cuidar como él necesita y se merece, porque en verdad es alguien maravilloso y entre tanta gente horrible en el mundo, él no deberia llorar ni sentirse solo, es injusto que sufra.
Eso mismo, estoy muy triste. No puedo hacer nada por mí y menos por las pocas personas que son importantes para mí ¿entonces qué?
Me encantaría tener la seguridad de que todo va a estar bien y las palabras para transmitirlo, pero no tengo nada de eso ¿entonces qué?
¿Entonces qué?
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