Después de cuatro años, de la nada y sin permiso, apareciste en mi cabeza. Me volví a acordar de vos, de ese paréntesis que hiciste en mi vida. Me volví a acordar de como, sin conocerme y sin preguntar, me ofreciste tu ayuda, tus oídos para escucharme y tu hombro para llorar si lo necesitaba. Me acordé de como cada palabra que me decías lograba sacarme un intento de sonrisa, como cada consejo que me diste era desinteresado con el único propósito de hacerme sentir mejor. Tenías una sonrisa para mí y un abrazo, un poco de paz para todo el caos que era mi cabeza en ese momento.
Y por más hipócrita que suene, habiendo dicho que tu recuerdo llegó de la nada, no sabés cuánto te extraño ahora, en este mismo instante. Me encantaría que todo fuese como antes. Antes, antes, cuando éramos algo más que desconocidos. Antes de sentir que eras todo lo que necesitaba. Antes de aceptar que yo no podía darte lo que querías, eso que vos necesitabas.
Tu error fue el ser tan bueno, el querer entenderme, el perdonarme pese a todo, el querer fingir que no había pasado. El mío, confundirme. Ya no tenía nada claro cuando te conocí, era obvio que también ibas a entrar en la vorágine que era mi día a día.
Tengo tantas ganas de verte, de saber de vos, de que me digas lo bien que estás y lo mucho que progresaste. De que me digas que sos feliz. Porque te lo merecés más que ninguna persona que haya conocido, pese a que me duela, ¿sabés?
Después de aquello, durante mucho tiempo no pasó un día en que no llorara cada vez que tenía un tiempo a solas. Simplemente acordarme de lo mucho que te lastimé, lastimándome a mí también, me mataba. Todavía me lastima saber que fuiste una persona más a la que le fallé, justo a vos. Por eso me encantaría saber que estás bien, donde sea que estés ahora. Pero ¿y si te olvidaste? Ya sé que para vos no significa lo mismo. Es lógico, después de tanto tiempo. Tampoco para mí lo es, sino algo que tengo adentro y que pincha, como una espina filosa. Quizás sea lo que necesito yo para también olvidarme y cerrar esa etapa. Porque fuiste lo mejor y lo peor que me pasó en ese tiempo, en medio de la nada que era mi vida en ese momento, pero ya no estás. Y quizás nunca estuviste. Quizás si me autoconvenzo de eso sea lo mismo...
Espero que te vayas pronto de mi cabeza, otra vez.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario